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Social Sci LibreTexts

11.6: Aprendizaje estadístico

  • Page ID
    322149
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    Teoría del aprendizaje estadístico de la adquisición del lenguaje

    El entorno natural presenta a los bebés múltiples corrientes de información que ocurren de manera simultánea. Encuentran muchos objetos, algunos en movimiento y otros estáticos; escuchan sonidos, algunos relacionados con el lenguaje y otros provenientes de animales y objetos; ven personas, algunas interactuando con ellos y otras en el fondo. A pesar de toda esta información, estas experiencias no son completamente aleatorias; existen patrones predecibles que ocurren conjuntamente. El entorno de un bebé contiene regularidades estadísticas que pueden utilizarse para detectar estructura en un entorno complejo. Los bebés son capaces de detectar regularidades y coocurrencias en secuencias de formas visuales y en escenas visuales (Fiser y Aslin, 2002; Kirkham et al., 2002, 2007). Por ejemplo, observe la Figura \(\PageIndex{1}\), ue muestra tres agrupaciones de objetos; cada agrupación está compuesta por tres formas de colores. ¿Puede identificar la regularidad que coocurre en las tres agrupaciones de objetos? Aunque las tres agrupaciones no son exactamente iguales, la regularidad que ocurre en las tres son las formas conectadas de color amarillo y rosa. En un estudio (Wu et al., 2011), a bebés de 9 meses se les mostraron secuencias que incluían estas mismas agrupaciones de objetos de tres formas, en las que dos piezas siempre coocurrían y una pieza cambiaba constantemente. Los investigadores encontraron que los bebés podían realizar un seguimiento de cuáles piezas coocurrían, lo que sugiere que los bebés eran capaces de rastrear las regularidades estadísticas que experimentan.[1]

    Definición: Aprendizaje estadístico

    La capacidad implícita de rastrear regularidades en el lenguaje u otras entradas (p. ej., visuales o motoras) y aprender a partir de la información distribucional

    here were three patterns: A, B, and C. Pattern A is shown here. For a more detailed figure, see Wu et al. (2011). Shapes were shown sequentially during familiarization trials. Shapes were shown simultaneously during test trials. The split on the left is consistent with Sequence 1 but inconsistent with Sequence 2. The split on the right is inconsistent with Sequence 1 but consistent with Sequence 2. All stimuli were in full color against a black background.
    Figura \(\PageIndex{1}\): Muestra de estímulos de una tarea de aprendizaje estadístico en bebés. ([2])

    Así como los bebés pueden rastrear regularidades en el entorno visual, también son capaces de rastrear las regularidades que ocurren de manera natural en el lenguaje. Cuando hablamos, producimos una corriente constante de sonidos del habla. Una tarea importante para un bebé es determinar qué conjunto específico de sonidos dentro de una corriente del habla se agrupan para crear palabras. Una forma en que los bebés hacen esto es rastreando las regularidades estadísticas de los sonidos del habla que coocurren entre sí. Para demostrarlo, un estudio de investigación (Antovich y Graf Estes, 2018) hizo que bebés de 14 meses escucharan una corriente del habla compuesta por cuatro palabras inventadas: timay, dobu, kuga, pimo. Mientras escuchaban, los niños oyeron cada una de las cuatro palabras repetida 120 veces, pero el orden de las palabras estaba mezclado. A pesar de la presentación aleatoria de las palabras dentro de una corriente de habla constante, existían regularidades de sonidos que siempre coocurrían. Por ejemplo, “ti” siempre iba seguido de “may” (las dos sílabas de la palabra “timay”), y “pi” siempre coocurría con “mo” (las dos sílabas de la palabra “pimo”). Sin embargo, dado que el orden de las palabras estaba mezclado, la última sílaba de una palabra y la primera sílaba de la siguiente palabra consecutiva ocurrían con mucha menor frecuencia, ya que “may” (la última sílaba de la palabra “timay”) podía ir seguida de cualquiera de las otras tres palabras en cualquier momento. Los resultados revelaron que, aunque las palabras utilizadas eran inventadas, los bebés fueron capaces de rastrear las regularidades estadísticas y segmentar las palabras a partir de la corriente continua del habla. Este estudio de investigación, junto con muchos otros (para una revisión, véase Romberg y Saffran, 2010), demuestra que los bebés son capaces de rastrear las regularidades estadísticas del lenguaje al que están expuestos y que esto los ayuda en las etapas iniciales de la adquisición de su(s) lengua(s) materna(s).

    Actualmente existe una gran cantidad de datos que documentan las habilidades de aprendizaje estadístico de bebés y niños pequeños (Saffran, 2020; Saffran y Kirkham, 2018). La detección de regularidades estadísticas visuales incluso se ha documentado en recién nacidos (Bulf et al., 2011). Los investigadores han argumentado que el aprendizaje estadístico desempeña un papel importante en el aprendizaje del lenguaje (Saffran, 2001, 2003). Estos estudios sugieren que, durante su primer año de adquisición del lenguaje, antes de que los niños comiencen a producir palabras, empiezan a aprender los patrones del lenguaje que escuchan, rastreando las combinaciones de sonidos que corresponden a posibles palabras. Newman et al. (2006) descubrieron una relación entre la capacidad de los bebés para segmentar la corriente del habla en palabras y la competencia lingüística a los 24 meses y, incluso más adelante en la infancia, entre los 4 y los 6 años de edad. Además, existe un creciente cuerpo de evidencia que muestra que el aprendizaje estadístico recluta las mismas áreas cerebrales que se utilizan en el procesamiento del lenguaje (de Vries et al., 2011; Folia et al., 2011; Petersson et al., 2012). [3] [4]

    Atribuciones


    This page titled 11.6: Aprendizaje estadístico is shared under a Public Domain license and was authored, remixed, and/or curated by Todd LaMarr (ASCCC Open Educational Resources Initiative) .