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Social Sci LibreTexts

7.9: ¿Qué es la percepción?

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    Percepción

    La percepción es el proceso de captación, organización e interpretación de la información sensorial. La percepción es multimodal, con múltiples entradas sensoriales que contribuyen a las respuestas motoras (Bertenthal, 1996). El hecho de que un bebé gire la cabeza en respuesta a las señales visuales y auditivas al ver un rostro y escuchar el sonido de una voz ejemplifica este tipo de percepción: “el hecho de que los sentidos proporcionan información superpuesta (...) es una piedra angular del desarrollo perceptivo” (Bahrick, Lickliter & Flom 2004).[1]

    A medida que los bebés desarrollan una mayor competencia motriz, utilizan la información perceptiva para decidir qué acciones motrices realizar (Adolph & Joh, 2007). Por ejemplo, pueden ajustar su forma de gatear o caminar en respuesta a la rigidez, el carácter resbaladizo o la inclinación de las superficies (Adolph, 1997). Los movimientos motores, incluidos los de los ojos, los brazos, las piernas y las manos, proporcionan la mayor parte de la información perceptiva que reciben los bebés (Adolph & Berger 2006).

    El cuerpo de los niños pequeños experimenta cambios notables en los primeros años de vida. Al describir este desarrollo, Adolph y Avolio (2000, p. 1148) afirman: “Los recién nacidos tienen la mayor parte de su peso en la parte superior del cuerpo: cabezas y torsos grandes, y piernas cortas y débiles. A medida que los bebés crecen, su grasa corporal y su masa muscular se redistribuyen.[1]

    A diferencia de los recién nacidos, el cuerpo de los niños pequeños tiene una forma más cilíndrica y una mayor proporción de masa muscular respecto a la grasa corporal, especialmente en las piernas”. Estos cambios en el peso, tamaño, porcentaje de grasa corporal y fuerza muscular suponen un reto perceptivo/motor para los bebés mientras practican diversas acciones (Adolph & Berger, 2006). Este espectacular desarrollo físico se produce en el amplio contexto del crecimiento general. A medida que los bebés dominan cada reto, su comportamiento perceptivo y motor refleja su entorno social.[1]

    El alcance y la variedad del comportamiento perceptivo y motor de los bebés son notables. Los bebés y los niños pequeños pasan una parte importante de sus días realizando conductas motoras de un tipo u otro. A los tres meses y medio de edad, los bebés han realizado entre tres y seis millones de movimientos oculares durante sus horas de vigilia (Haith, Hazen & Goodman, 1988). Los bebés que gatean y caminan han pasado aproximadamente la mitad de sus horas de vigilia involucrados en el comportamiento motor, aproximadamente de cinco a seis horas al día (Adolph & Joh, 2007, p. 11). Los bebés que caminan a diario “...dan más de 9,000 pasos y recorren una distancia de más de 29 campos de fútbol. Recorren casi una decena de superficies diferentes, tanto interiores como exteriores, que varían en cuanto a fricción, rigidez y textura. Visitan casi todas las habitaciones de su casa, y practican el equilibrio y la locomoción en el contexto de diversas actividades” (Adolph & Berger, 2006, p. 181).

    Las primeras investigaciones sobre el desarrollo motor incluían estudios de observación detallados que documentaban la progresión de las habilidades motoras de los bebés y presentaban una comprensión de la conducta motora infantil como una secuencia de pasos universales y biológicamente programados (Adolph & Berger, 2006; Bertenthal & Boker, 1997; Bushnell & Boudreau, 1993; Pick, 1989). En cambio, la investigación actual sobre el desarrollo motor suele hacer hincapié en la acción en el contexto del comportamiento y el desarrollo en los ámbitos perceptivo, cognitivo y social (Pick, 1989). En particular, los relatos contemporáneos del desarrollo motor infantil abordan (1) la fuerte relación entre la percepción y la acción (Bertenthal, 1996; Gibson, 1988; Thelen, 1995), (2) la relación entre las acciones y el entorno (Gibson, 1988; Thelen, 1995), y (3) la importancia de los motivos en la conducta motora, especialmente los motivos sociales y de exploración (von Hofsten, 2007). Cabe destacar el papel que desempeñan estos comportamientos y habilidades del desarrollo en los aspectos sociales/emocionales de la vida y el funcionamiento del niño, como la formación de relaciones tempranas y la comprensión de los demás.[1]

    La perspectiva actual sugiere que el pensamiento sobre el desarrollo perceptivo/motor incluye a los bebés y niños pequeños con discapacidades u otras necesidades especiales. Los niños cuyas discapacidades afectan su desarrollo perceptivo o motor siguen queriendo explorar e interactuar con las personas y el entorno que los rodea. Aunque el desarrollo perceptivo y motriz de los niños con discapacidades u otras necesidades especiales puede seguir un camino que difiere de las trayectorias de desarrollo típicas, los cuidadores sensibles y receptivos pueden proporcionar formas alternativas para motivar a los niños a explorar, aprovechando sus intereses y puntos fuertes y apoyando su salud física y psicológica en general.[1]

    Durante años, los investigadores, educadores y profesionales de la primera infancia han hecho hincapié en la interrelación de los ámbitos del desarrollo. La investigación actual avala una comprensión aún mayor de la relación y dependencia de los factores, dominios y procesos en el desarrollo (Diamond, 2007). Los dominios del desarrollo están relacionados con factores como la cultura, las relaciones sociales, la experiencia, la salud física, la salud mental y el funcionamiento del cerebro (Diamond, 2007). En el caso del comportamiento perceptivo y motor, Diamond (2007) ha observado que la percepción, el comportamiento motor y la cognición se producen en el contexto de la cultura, la emoción, las relaciones sociales y la experiencia, lo que influye en la salud física y mental y en el funcionamiento general del cerebro. Bertenthal (1996) ha propuesto que la percepción y la acción motora son procesos interrelacionados y no autónomos. La mejor opción es considerarlos como diferentes componentes de un sistema. Comportamientos comunes como alcanzar y girar la cabeza para el seguimiento visual ilustran la interrelación de los dominios motor, perceptivo, cognitivo y socioemocional del desarrollo infantil. Incluso los niños muy pequeños están muy motivados para explorar, obtener información, atender y participar en su entorno físico y social (Gibson, 1987). Como Gibson (1988, p. 5) explica, no sólo vemos, sino que observamos. Las investigaciones de Berthier (1996, p. 811) indican que “el alcance de los bebés no es simplemente un programa neural que se activa por la presencia de un objeto meta, sino que los bebés hacen coincidir la cinemática de sus alcances con la tarea y sus objetivos”.

    La percepción y la acción motriz desempeñan un papel fundamental en las experiencias y los procesos psicológicos de los niños (Thelen, 1995). También contribuyen al desarrollo psicológico humano ya que, en última instancia, “el comportamiento es movimiento” (Adolph & Berger 2005, p. 223), y la psicología puede definirse como el estudio del comportamiento humano. Se ha propuesto que el uso por parte de los bebés de la información social para guiar su comportamiento motor en situaciones físicamente desafiantes o desconocidas proporciona un medio excelente para estudiar la cognición social infantil (Tamis-LeMonda & Adolph, 2005).[1]

    Referencias

    [1] California Department of Education (CDE Press). Perceptual and Motor Development. Se utiliza con permiso.


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