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6.6: Desarrollo de la motricidad gruesa y fina

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    193200
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    Dos tipos de desarrollo motor

    Las habilidades motoras suelen dividirse, en líneas generales, en habilidades de motricidad gruesa y de motricidad fina. La motricidad gruesa hace referencia a las habilidades que implican movimientos de los músculos grandes, como sentarse, gatear o caminar de forma independiente. La motricidad fina hace referencia al uso de los músculos más pequeños, como los que se utilizan para agarrar y manipular objetos, o dibujar. [1]

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    Figura \(\PageIndex{1}\): Bebé en posición sentada. ([2])

    Hitos del desarrollo motor

    Los bebés y los niños pequeños aprenden permanentemente sobre el mundo a medida que lo experimentan y se relacionan con él de forma activa durante los primeros tres años de vida. El término hitos se refiere a lo que la mayoría de los niños pueden hacer a determinadas edades; sin embargo, es importante recordar que los niños no logran estos hitos a exactamente la misma edad. Los hitos solo suponen la edad promedio a la que se logran. El hecho de que un niño no haya alcanzado ciertos hitos a una edad determinada no supone necesariamente que presente un retraso o una discapacidad; sin embargo, hay edades concretas en las que, si no se logran ciertos hitos, las personas a cargo de su cuidado deben recomendar a los padres del niño que se comuniquen con su pediatra de cabecera. A continuación, se presenta una tabla con algunos de los hitos de la motricidad que suelen lograr los bebés y los niños pequeños.

    Table \(\PageIndex{1}\): Edad Lo que la mayoría de los niños pueden hacer a esa edad

    Edad Lo que la mayoría de los niños pueden hacer a esa edad [3]

    Hitos de la motricidad

    2 meses

    • Pueden sostener la cabeza y empezar a empujar hacia arriba cuando están acostados boca abajo.
    • Pueden realizar movimientos más suaves con los brazos y las piernas.

    4 meses

    • Pueden mantener la cabeza firme sin apoyo.
    • Pueden empujar hacia abajo con las piernas cuando los pies están sobre una superficie dura.
    • Pueden darse la vuelta y pasar de estar boca abajo a boca arriba.
    • Pueden sostener un juguete y agitarlo, y mover los juguetes que cuelgan.
    • Pueden llevar las manos a la boca.

    6 meses

    Pueden rodar en ambas direcciones (de boca abajo a boca arriba y de boca arriba a boca abajo).

    • Comienzan a sentarse sin apoyo.
    • Cuando están de pie, sostienen su peso en las piernas y pueden rebotar hacia arriba y hacia abajo.
    • En posición de gateo, pueden balancearse hacia delante y hacia atrás, y a veces gatear hacia atrás antes de avanzar.

    9 meses

    • Pueden ponerse en posición sentada.
    • Pueden sentarse sin apoyo.
    • Pueden levantarse y ponerse de pie.
    • Pueden gatear.

    12 meses

    • Pueden ponerse en posición sentada sin ayuda.
    • Pueden ponerse de pie y caminar sujetándose a los muebles (“cruising”).
    • Pueden dar algunos pasos sin sujetarse de nada.
    • Pueden mantenerse
    18 meses
    • Pueden caminar de forma independiente.
    • Pueden subir escalones y correr.
    • Pueden tirar de los juguetes mientras caminan.
    • Pueden ayudar a vestirlos y a desvestirlos.
    • Pueden beber de una taza.
    • Pueden comer con una cuchara.
    24 meses
    • Pueden ponerse de puntillas.
    • Pueden patear una pelota.
    • Empiezan a correr.
    • Pueden subirse y bajarse de los muebles sin ayuda.
    • Pueden subir y bajar las escaleras mientras se sostienen.
    • Pueden lanzar una pelota por encima de la cabeza.
    • Cuando dibujan, pueden hacer o copiar líneas rectas y círculos.

    36 meses

    • Corren con facilidad.
    • Pueden pedalear un triciclo (bicicleta de tres ruedas).
    • Pueden subir y bajar las escaleras con un pie en cada escalón.

    Preocupaciones del desarrollo motor

    En el gráfico anterior, se presentan las medias de cuando los bebés y los niños pequeños alcanzan diversos hitos del desarrollo de la motricidad. ¿Qué pasa con los niños que no logran estos hitos a las edades indicadas? Si bien es cierto que los niños pueden adquirir distintas capacidades en distintos momentos, si la adquisición de determinados hitos se retrasa demasiado, puede ser un motivo de preocupación. La información que se expone en la Figura \(\PageIndex{2}\) proviene del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (Center for Disease Control and Prevention, CDC). El gráfico adopta una postura proactiva: se debe actuar pronto cuando se observan problemas del desarrollo, en lugar de esperar a ver si el niño “se pone al día”. De nuevo, aunque los niños se desarrollan a su propio ritmo, es primordial ser proactivo durante estos primeros años críticos (Morgan et al., 2021; Noritz et al., 2013). En el siguiente gráfico, se mencionan los hitos que, si los niños no logran a determinadas edades, quienes los cuidan deben recomendar a los padres que se comuniquen con su pediatra de cabecera. La mayoría de las personas a cargo del cuidado de bebés y niños pequeños no tienen la formación profesional para evaluar oficialmente las capacidades del desarrollo de los niños; sin embargo, tienen la capacidad de seguir el progreso del desarrollo y suelen ser las primeras personas en notar si hay algún problema del desarrollo.

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    Figura \(\PageIndex{2}\): Períodos de logro en meses para seis hitos de la motricidad gruesa. El gráfico tiene como base la investigación realizada por la Organización Mundial de la Salud (WHO Multicentre Growth Reference Study Group, & de Onis, 2006). Presenta períodos de logro para seis hitos del desarrollo motor grueso en función de bebés y niños pequeños de cinco países: Ghana, India, Noruega, Omán y Estados Unidos. Los seis hitos del gráfico son sentarse sin apoyo, ponerse de pie con ayuda, gatear con las manos y las rodillas, caminar con ayuda, ponerse de pie solo y caminar solo. ([4])

    De acuerdo con la investigación, las siguientes son algunas conclusiones que vale la pena destacar:

    • En general, estos hitos se suelen alcanzar en un cierto orden. En primer lugar, los niños son capaces de sentarse sin apoyo, luego logran ponerse de pie con ayuda, seguido de caminar con ayuda, lo que deriva en ponerse de pie sin ayuda y, por último, caminar sin ayuda.
    • El único hito que no siempre siguió el orden general fue gatear con las manos y las rodillas. A veces, los niños gateaban con las manos y las rodillas antes de poder ponerse de pie con ayuda.
    • El 4.3 % de los bebés ni siquiera gatearon con las manos y las rodillas: se saltaron este hito y comenzaron directamente a caminar. Los períodos de logro se superponen: se puede ver claramente en la Figura \(\PageIndex{2}\). El inicio de los períodos de logro para cada hito no comienza cerca del final del período del hito anterior, sino que comienza cerca del inicio del período de hito anterior. Esta superposición pone de manifiesto la gran variabilidad de la edad de los bebés y niños pequeños al lograr estos hitos.
    • La duración de cada período de hitos varía según las habilidades motoras. Los períodos para los hitos de caminar solo y estar de pie solo son los más largos, lo que indica que estas dos habilidades tienen la mayor variabilidad en la edad de logro. Por ejemplo, algunos niños comenzaron a caminar solos aproximadamente a los 8 meses, mientras que otros no lograron este hito hasta después de los 17 meses. Por otro lado, los períodos de logro para sentarse sin apoyo y ponerse de pie con ayuda son los períodos más cortos, lo que indica que estas dos habilidades tienen la menor variabilidad en la edad de logro.

    Limitaciones del gráfico de hitos del desarrollo motor

    Aunque los gráficos de hitos del desarrollo de la motricidad gruesa son importantes, no captan los complejos desarrollos que conducen a la consecución de hitos específicos. Piense, por ejemplo, en el proceso para poder sentarse de forma independiente. La capacidad de mantener el equilibrio en la postura sentada surge de manera gradual entre los dos y los nueve meses de edad (Butler et al., 2010). Cuando los bebés tienen entre cinco y seis meses, son capaces de sentarse en una posición de trípode o sentarse de forma independiente durante períodos cortos (Shumway-Cook & Woollacott, 2003). A los seis meses, la movilidad de la articulación de la cadera aumenta, lo que permite que los muslos se apoyen en la superficie de contacto y que el bebé sea capaz de sentarse con las piernas en posición de anillo (Bly, 1994), es decir, flexionadas de forma simétrica, sustraídas con rotación externa de caderas y

    rodillas flexionadas. Entre los ocho y los nueve meses, los músculos del tronco y la pelvis estabilizan la posición de sentado, lo que permite al bebé limitar la base de apoyo para sentarse de forma independiente y equilibrada (Harbourne, Lobo, Karst & Galloway, 2013; van der Fits et al., 1999). Después de ser capaces de sentarse por su cuenta, los bebés aprenden a realizar una acción coordinada entre las extremidades superiores, el tronco y las extremidades inferiores, ya que son capaces de utilizar la parte inferior del cuerpo para equilibrarse mientras tocan con las extremidades superiores (Rochat & Goubet, 1995). Por lo tanto, a diferencia de los gráficos de los hitos que solo muestran que el bebé se sentará, sentarse sin apoyo es un proceso que tarda muchos meses y que implica una interacción compleja entre varios músculos que se preparan para el logro final de sentarse. [5]

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    Figura \(\PageIndex{3}\): Bebé en postura sentada. ([6])

    Otra limitación de los hitos del desarrollo motor es que transmiten la idea de que una vez que un bebé logra un hito motriz, como caminar, lo ha logrado íntegramente. La realidad es que el desarrollo motor conlleva numerosas rachas de éxitos y fracasos con la capacidad de cada hito. Un bebé que camina eficazmente una vez, puede caerse en el siguiente intento. Karen Adolph y sus colegas (2012) han documentado la cantidad de pasos y caídas que tienen los niños pequeños cuando aprenden a caminar. Los niños de 12 a 18 meses tienen una media de 2,368 pasos en solo una hora y cubren una distancia de 701 m, ¡la longitud de casi 8 campos de fútbol! Estas cifras son solo en una hora. Si las multiplicamos por la cantidad total de horas que los niños pequeños están despiertos es aún más sorprendente. En seis horas, un niño pequeño podría acumular unos 14,000 pasos en total y cubrir la distancia de 46 campos de fútbol. Si bien estos bebés son claramente capaces de caminar, aún se caen. De hecho, un niño pequeño promedio se cayó 17 veces cada hora, y un niño pequeño llegó a caerse 69 veces en una hora.

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    Figura \(\PageIndex{4}\): Un cuidador ayudando a una bebé que está aprendiendo a caminar. ([7])

    Todos los días, los bebés practican diversas habilidades motoras y posturas corporales. Por ejemplo, en la Figura \(\PageIndex{5}\), se pueden observar los distintos comportamientos motores y posturas corporales de un bebé de diez meses. Aunque pasó la mayor parte del tiempo en postura de sentado (40.5 %), el bebé practicaba constantemente otras posiciones y alternaba con frecuencia entre ellas.

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    Figura \(\PageIndex{5}\): Frecuencia de las posturas corporales que un bebé de diez meses tiene en un día. ([8])

    Desarrollo de la motricidad gruesa

    En el proceso del desarrollo de la motricidad gruesa, la primera manera de desplazarse que suelen adquirir los bebés es el gateo. Existen diferentes tipos de gateo en los bebés (observe la Figura \(\PageIndex{6}\) para ver unos ejemplos), como el gateo sobre el vientre y el gateo con las manos y las rodillas (Patrick, Noah & Yang, 2012). Al gatear sobre el vientre, los bebés se desplazan arrastrando el cuerpo por el suelo sobre el abdomen. En el gateo con las manos y las rodillas, los bebés se mueven levantando el abdomen con los brazos y las rodillas. Algunos bebés gatean tanto sobre el vientre como con las manos y las rodillas, otros solo con las manos y las rodillas (Kalmar, 2017). En estudios anteriores, se ha explorado una relación entre el gateo sobre el vientre y el gateo con las manos y las rodillas: los bebés que primero gateaban sobre el vientre mostraban un mayor dominio del gateo con las manos y las rodillas que los que se saltearon el período de gateo sobre el vientre (Adolph, Vereijken & Denny, 1998). Los bebés que pasan más tiempo despiertos en posición prona (con el abdomen en el suelo, por ejemplo, durante el tiempo boca abajo) logran gatear con las manos y las rodillas antes (Davis, Moon, Sachs & Ottolini, 1998). [9]

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    Figura \(\PageIndex{6}\): Ejemplos de varias formas de gateo en bebés. (A) Gateo con las manos y las rodillas. (B) Gateo con las manos y los pies. (C) Mezcla de paso y gateo, utilizando el pie y la rodilla derecha. (D) Gateo sobre vientre ([10]).
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    Figura \(\PageIndex{7}\): Un bebé gateando sobre el vientre (A.) y un bebé gateando con las manos y las rodillas (B.). ([11])

    Tiempo boca abajo

    El tiempo boca abajo se refiere a los momentos en que la persona que cuida al bebé lo coloca sobre el estómago mientras está despierto, y alguien lo observa. El tiempo boca abajo no solo es una manera importante de evitar la formación de partes planas en la cabeza del bebé, sino que también es un elemento importante del crecimiento normal del bebé. De hecho, el tiempo boca abajo se relaciona de manera positiva con el desarrollo general de la motricidad gruesa (Buchanan et al., 2021; Carson et al., 2022; Hewitt et al., 2020). El tiempo boca abajo es importante particularmente para los bebés que corren el riesgo de sufrir retrasos motores o que tienen una discapacidad relacionada con la motricidad (Uzark et al., 2021; Wentz, 2017). Aunque muchos profesionales y organizaciones respetadas apoyan el tiempo boca abajo, existen argumentos en contra de esta práctica (consulte Gerber & Johnson, 1998). [1]

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    Figura \(\PageIndex{8}\): Un bebé durante el tiempo boca abajo. ([13])

    El tiempo boca abajo es importante por muchas razones. A continuación, se mencionan algunas:[12]

    • Ayuda a evitar la formación de partes planas en la parte posterior de la cabeza del bebé.
    • Fortalece los músculos del cuello y los hombros para que los bebés puedan empezar a sentarse, gatear y caminar.
    • Mejora las habilidades motoras del bebé.

    Hacer dos o tres sesiones de tiempo boca abajo todos los días durante un período corto (de tres a cinco minutos) es beneficioso para los bebés. A medida que crecen y demuestran que disfrutan del tiempo boca abajo, las sesiones pueden ser más largas. A medida que los bebés crecen, pasar más tiempo boca abajo los ayuda a fortalecerse para sentarse, darse la vuelta, gatear y caminar. [12]

    Consejos para el tiempo boca abajo [12]

    Las siguientes recomendaciones pueden ayudar a que el tiempo boca abajo sea más agradable:

    Extienda una manta en una zona despejada del suelo para colocar al bebé boca abajo.

    • Pruebe realizar sesiones breves de tiempo boca abajo después de cambiarle los pañales o después de que el bebé se despierte de una siesta.
    • Ponga un juguete o varios al alcance del bebé durante el tiempo boca abajo para que aprenda a jugar e interactuar con su entorno. Haga que una persona adulta esté en el campo visual del bebé durante el tiempo boca abajo para incentivar la interacción y fortalecer el vínculo.
    • A medida que el bebé crece, las sesiones de tiempo boca abajo pueden durar más tiempo y pueden hacerse con más frecuencia a lo largo del día.

    Desarrollo de la motricidad gruesa: potencialidades de la postura

    Las posturas –las configuraciones particulares del cuerpo y de las extremidades que se utilizan en cualquier momento– intermedian el desarrollo motor de manera significativa (Rochat & Bullinger, 1994). Por ejemplo, la adquisición de una nueva postura brinda una perspectiva única por la que los bebés pueden ver el mundo a medida que acumulan un abanico de posibilidades motoras para moverse e interactuar físicamente con el entorno (Adolph, 2008; Thurman & Corbetta, 2019). [14]

    Según el nivel de habilidad motora y de la postura, las interacciones físicas con los objetos pueden verse facilitadas o limitadas. Por ejemplo, cuando los bebés están sentados, tienen las manos libres, lo que les permite manipular y explorar con las manos los objetos de forma sofisticada ( Lobo & Galloway, 2013; Lobo et al., 2014; Rochat, 1989; Soska & Adolph, 2014; Soska, Adolph & Johnson, 2010). Sin embargo, cuando están en posición prona (acostados boca abajo), los bebés deben usar una mano para levantar el torso del suelo y usar la otra para alcanzar un objeto, lo que reduce en gran medida los límites de sus acciones (Rocha & Tudella, 2008). En los bebés de más edad, las posiciones de gateo y de marcha tienen diferentes potencialidades. Los bebés que gatean son menos propensos a llevar objetos que los que caminan (Karasik et al., 2012). En comparación, las manos de los bebés que caminan tienen libertad para interactuar con los objetos de forma compleja, y el cambio de postura da lugar a un nuevo campo visual para seguir explorando. Por lo tanto, cada postura ofrece potencialidades exclusivas sobre cómo usar el cuerpo (Adolph, 2008). En la Figura \(\PageIndex{9}\), se ve a un niño que sostiene un objeto con una mano y utiliza la otra para mantener el equilibrio. ¿De qué manera la postura actual de gateo del bebé permite y restringe la forma en que este puede explorar el objeto? Si el bebé pasara a estar de pie o a caminar, ¿cómo cambiarían las potencialidades y las restricciones? [14]

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    Figura \(\PageIndex{9}\): Bebé sostiene un objeto con una mano mientras utiliza la otra para mantener el equilibrio. ([15])

    Las posturas también pueden alterar la estabilidad del cuerpo, la demanda de recursos de atención y lo que se puede percibir en el entorno (Franchak, Kretch & Adolph, 2018; Kretch, Franchak & Adolph, 2014). Ciertas posturas y su estabilidad relativa pueden incluso afectar el uso de las extremidades y las manos. Por ejemplo, la transición de estar sentado a gatear y de gatear a caminar afecta la forma en que los bebés utilizan los brazos para alcanzar y recoger objetos (Corbetta & Bojczyk, 2002; Corbetta & Thelen, 2002). Las posturas inestables suelen requerir un mayor esfuerzo de los bebés para mantener el equilibrio, como cuando se necesitan las manos para agarrarse a las superficies al caminar sujetándose de los muebles (Berger, Chan & Adolph, 2014), o cuando es posible que se necesiten las manos para equilibrar el cuerpo cuando aún se está aprendiendo la nueva habilidad motora de estar de pie (Ledebt, 2000). Cuando las manos se usan para mantener el equilibrio, es menos probable que se usen para sostener y explorar objetos. [14]

    Por lo tanto, con la investigación se ha demostrado que la progresión postural y el control postural pueden influir en las experiencias de los bebés con los objetos, las personas y su entorno general. La ampliación del repertorio de habilidades posturales de los bebés, a medida que adquieren habilidades locomotoras, repercute en sus conductas de manipulación y en las actividades interactivas con los objetos de su entorno. [14]

    Desarrollo de la motricidad gruesa: potencialidades del entorno

    Piense en el entorno físico en el que vive: cómo los muebles influyen en el lugar; la forma en que la gente se pone de pie y se sienta; dónde se come; la postura y la disposición de la gente cuando se relaciona; cómo los objetos, como televisores, ventanas o chimeneas influyen en la estructura y la posición de los muebles, lo que da lugar a cómo y dónde se sientan y orientan las personas en la habitación, etc. De la misma forma en la que el entorno físico es importante para analizar cómo se sientan, se ponen de pie y se mueven las personas adultas en un espacio, el entorno físico de los bebés y los niños pequeños ofrece diversas posibilidades de movimiento físico.

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    Figura \(\PageIndex{10}\): Un bebé utilizando una estructura para apoyarse mientras está de pie. ([16])

    La teoría de la potencialidad (Gibson, 1950; 2014) representa un importante marco teórico para analizar el papel del entorno en el apoyo y del fomento del desarrollo físico de los bebés y los niños pequeños. En esta teoría, se cree que el entorno físico ofrece o permite al niño posibilidades y acciones. Por ende, cabe suponer que las características y los rasgos del entorno interior inciden en el desarrollo de la motricidad gruesa de los niños. Las potencialidades del entorno físico constituyen lo que el entorno ofrece al niño. Por ejemplo, las potencialidades de un aula para niños pequeños son el tamaño físico del aula, los juguetes y los materiales disponibles, la cantidad de compañeros con quienes podrían jugar, y las personas que preparan el entorno de juego, garantizan su seguridad general, gestionan el funcionamiento diario e interactúan con los niños. [17] [18]

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    Figura \(\PageIndex{11}\): Estructura para apoyar el desarrollo de la motricidad gruesa dentro de un aula para niños pequeños. ([1])

    Volvamos a ver el gráfico de los períodos de logro de la motricidad gruesa para seis hitos de la motricidad gruesa (Figura \(\PageIndex{12}\)). Los seis hitos del gráfico son sentarse sin apoyo, ponerse de pie con ayuda, gatear con las manos y las rodillas, caminar con ayuda, ponerse de pie solo y caminar solo.

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    Figura \(\PageIndex{12}\): Períodos de logro en meses para seis hitos de la motricidad gruesa. Sentarse sin apoyo entre los 3.8 y los 9.4; pararse con ayuda entre los 4.8 y los 11.7 ; gatear con las manos y las rodillas entre los 5.2 y los 13.9; caminar con ayuda entre los 6.0 y los 14.1; pararse solo entre los 6.9 y los 17.4; caminar solo entre los 8.2 y los 18.0. ([20])

    Para cada hito, ¿cómo podría el entorno físico apoyar y estimular al bebé o al niño pequeño a medida que avanza hacia la consecución de un hito específico? Por ejemplo, considere el hito de pararse con ayuda, ¿qué importancia podría tener el entorno? Dado que el niño aún no es capaz de ponerse de pie por su cuenta, aprovecha las estructuras del entorno que le brindan ayuda para pararse y mantenerse erguido. Por lo tanto, son importantes las estructuras que le permiten al niño agarrarse y levantarse, así como las estructuras que puede utilizar como apoyo para permanecer de pie. Cuando en un entorno hay estructuras a baja altura, el progreso del niño hacia la consecución de este hito se ve favorecido. Si en un entorno solo hay estructuras altas construidas para personas adultas, las posibilidades motrices y de movimiento para un niño son más limitadas.

    Quienes cuidan al bebé deben tener en cuenta cómo los entornos interiores y exteriores ofrecen a los bebés y niños pequeños la oportunidad de practicar y desafiar sus habilidades motoras actuales de forma segura. A medida que las personas encargadas de su cuidado observan y reflexionan sobre el progreso del desarrollo motor de los bebés y niños pequeños, deben tener en cuenta de qué forma modificar el entorno para seguir apoyando y estimulando el desarrollo motor. Por ejemplo, en el caso de los bebés que pueden pararse con apoyo, quienes los cuidan deben asegurarse de que haya estructuras que puedan utilizarse para ayudar a los bebés a levantarse y a ofrecerles un apoyo continuo a una altura adecuada. En el exterior, ¿el equipo de juegos es apropiado para la edad y

    propicio para el desarrollo de la motricidad gruesa? En la Figura \(\PageIndex{13}\), se pueden ver dos ángulos de la misma estructura de juego pensada para los niños pequeños. Teniendo en cuenta su construcción, ¿qué elementos pueden favorecer la progresión del desarrollo de la motricidad gruesa de los niños? Aunque es posible que algunas partes de la estructura resulten difíciles para algunos niños, ¿qué elementos se han incorporado para ayudarlos a medida que mejoran su motricidad gruesa?

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    Figura \(\PageIndex{13}\): Estructura en el exterior que favorece el desarrollo de la motricidad gruesa de los niños pequeños. ([21])

    Desarrollo de la motricidad fina

    La motricidad fina implica movimientos más exactos de las manos, los dedos, los pies y los dedos de los pies. Si bien las habilidades de la motricidad fina se desarrollan más lento (de acuerdo con la tendencia proximodistal), durante los primeros dos años se genera un progreso extraordinario en el desarrollo de la motricidad fina. En tan solo los primeros años de vida, los niños pasan de no tener un control intencionado de la motricidad fina a ser capaces de manipular objetos para jugar y aprender, además de empezar a cuidarse a sí mismos. [22]

    Al igual que con los hitos de la motricidad gruesa, existen desarrollos complejos que conducen a la consecución de hitos específicos de la motricidad fina. Piense, por ejemplo, en el hito de la motricidad fina de agarrar un objeto. Al alcanzar un objeto, que podría percibirse como una acción relativamente sencilla, participa una compleja compilación de habilidades menores que trabajan juntas de forma sincronizada. Lograr alcanzar un estímulo, ya sea que esté situado en el cuerpo o en el espacio exterior, suele implicar la coordinación de dos sistemas de acción diferentes como mínimo: alcanzar y agarrar (Jeannerod, 1996). El alcance efectivo requiere que las personas no solo extiendan las manos hacia la ubicación de un objeto, sino que también abran y orienten la mano para prepararse para agarrar el objeto específico. Desde el punto de vista del desarrollo, las investigaciones señalan que el sistema de alcance se desarrolla antes de la prensión (Piaget, 1952; Bruner, 1973), lo que refleja una secuencia proximodistal en el desarrollo de la prensión (Lockman & Ashmead, 1983). Por ejemplo, antes de los cuatro meses, los bebés desarrollan la capacidad de extender la mano hacia el lugar donde se encuentra un objeto (Bruner & Koslowski, 1972; Piaget, 1952), pero durante este período la mano suele estar en un puño cuando entra en contacto con el objeto. Sin embargo, a los cuatro meses, los bebés empiezan a abrir la mano antes de entrar en contacto con el objeto. Del mismo modo, en lo que respecta a tocarse a sí mismos, los contactos con la mano cerrada prevalecen en los primeros dos o tres meses, y los contactos con la mano abierta comienzan a aumentar con frecuencia entre los tres y los cinco meses (Thomas, Karl & Whishaw, 2015). [23]

    Incluso luego de que los bebés logren tener la capacidad de alcanzar y agarrar un objeto, este hito se desarrolla aún más. La cinética del alcance mejora a medida que los bebés de seis meses desarrollan una trayectoria recta del brazo acompañada de menos movimientos (Von Hofsten, 1991). Durante esta fase del desarrollo del alcance, hay muchos factores que afectan la trayectoria del brazo; sin embargo, el desarrollo del control postural para mantener la estabilidad durante el alcance es uno de los más significativos (Bertenthal & Von Hofsten, 1998). Debido a que el alcance requiere “la participación de todo el cuerpo” (Rochat & Goubet, 1995), su consecución depende en gran medida de la postura. Aproximadamente a los tres meses, cuando las extensiones de los brazos se sustituyen por alcances orientados a un objetivo, pero no se domina la posición erguida, el alcance del bebé es mejor si recibe apoyo externo. A medida que los bebés adquieren la capacidad de sentarse de forma independiente, los alcances se vuelven más coordinados y pueden utilizar el cuerpo para mantener el equilibrio mientras extienden los brazos hacia fuera. [24]

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    Figura \(\PageIndex{14}\): Bebé de nueve meses utilizando la prensión en pinza. ([25])

    Desarrollo de la prensión

    El desarrollo de la prensión es una parte importante del desarrollo de la motricidad fina. A medida que los bebés y los niños pequeños crecen, pasan por diferentes tipos de prensión. Los bebés nacen con un reflejo de prensión palmar. Es una respuesta refleja involuntaria presente en los recién nacidos, pero que comienza a aparecer alrededor de las 16 semanas de gestación (Sherer, 1993). Para provocar el reflejo, el cuidador puede utilizar el dedo para acariciar la palma del bebé. El reflejo de prensión palmar consta de dos fases: el cierre de los dedos y el aferrado. Los dedos del bebé se flexionan para encerrar el dedo de quien examina y la presión ejercida sobre la palma de la mano produce una tracción sobre los tendones de los dedos, lo que provoca la acción de aferrarse. El pulgar no interviene en este reflejo. El reflejo de prensión palmar suele desaparecer a los seis meses de edad, lo que indica una maduración del cerebro sana, y es sustituido por el desarrollo de la prensión voluntaria (Schott & Rossor, 2003). Es probable que el reflejo de prensión palmar sirve para crear un patrón motor básico que sienta las bases para obtener la capacidad de prensión posterior. Además, entabla una interacción y un vínculo entre el bebé y el cuidador. [26]

    El reflejo de prensión palmar se sustituye por la prensión dígito palmar, que es un “movimiento torpe en el que los dedos del bebé se cierran contra la palma” (Berk & Meyers, 2016). La prensión dígito palmar suele desarrollarse en torno a los tres o cuatro meses de edad y aumenta la capacidad de los bebés para explorar objetos. A medida que los bebés aprenden a sentarse de forma independiente, las manos se liberan para explorar objetos; por lo tanto, alrededor de los cuatro o cinco meses, los bebés son capaces de transferir objetos de una mano a otra. La prensión en pinza se da cuando el dedo índice y el pulgar se unen para apretar y agarrar un objeto. Los bebés suelen ser capaces de realizar una prensión en pinza entre los nueve y los diez meses (Sgandurra et al., 2012). A medida que la capacidad de agarre cambia, los bebés son capaces de interactuar con diferentes objetos y de nuevas maneras. Por ejemplo, con la prensión cubital dígito palmar, los bebés solo pueden sujetar objetos grandes, mientras que, con la prensión en pinza, pueden recoger objetos más pequeños.

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    Figura \(\PageIndex{15}\): Desarrollo de la prensión durante el primer año de vida. ([27])

    Para ayudar a los bebés, quienes los cuidan deben observar con atención la progresión de la prensión y proporcionarles materiales que puedan manipular con facilidad según sus técnicas de prensión actuales. La exploración activa de objetos surge alrededor de los tres a seis meses de edad con el inicio del alcance y de la prensión (Lobo & Galloway, 2008; Rochat, 1989; Ruff, 1984). A los seis meses de edad, los bebés dedican la mayor parte de su tiempo a agarrar objetos y llevárselos a la boca, y esto disminuye en gran medida con mejoras concurrentes en conductas exploratorias manuales complejas, como la digitación, la transferencia y la rotación de objetos (Belsky & Most, 1981; Ruff, 1984). Por eso, las personas encargadas de su cuidado deben proporcionar a los bebés materiales pequeños a los que puedan agarrarse con facilidad y que sean seguros para que se los lleven a la boca. Una vez que los bebés comienzan a sentarse y a desarrollar técnicas de prensión más complejas, como la prensión dígito palmar, los cuidadores deben proporcionar materiales con características de diseño más complejas, pero que sigan siendo livianos, fáciles de sostener con una mano, fáciles de transferir de una mano a otra y seguros para que se los lleven a la boca. [28]

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    Figura \(\PageIndex{16}\): Una variedad de objetos de madera. ([29])

    Los comportamientos exploratorios de los bebés se ven influenciados por las propiedades de los objetos, como su tamaño, forma, textura y peso. Los bebés cambian la forma de agarrar objetos en función del tamaño: los objetos más pequeños se agarran con una mano y los más grandes con las dos. La investigación ha demostrado variaciones en los patrones de agarre de los bebés en función de la estructura del objeto, como la prensión con dos manos para objetos grandes y la prensión en pinzas para objetos más pequeños y blandos (Newell et al., 1989; Newman et al., 2001). Además, se vieron cambios apropiados y anticipados en los bebés entre 12 y 14 meses en la formación de la prensión en función de la forma y del tamaño del objeto (Barrett, Traupman & Needham, 2008; Fagard, 2000). Los bebés de 9 a 12 meses exploraban las propiedades de los objetos, como la forma, el tamaño y la textura, al girar, tocar y trasferir los objetos, mientras que exploraban propiedades, como el peso, el sonido y la rigidez al golpearlos y agitarlos (Ruff, 1984). Esta investigación indica que a los bebés de más edad, los cuidadores deben brindarles materiales que sean más complejos en

    su diseño y que presenten características más diversas, como el tamaño, la forma, la textura y el peso. A medida que los bebés más grandes utilizan su capacidad de prensión en desarrollo para explorar los materiales, las personas que los cuidan pueden seguir observando cómo interactúan con los materiales y proporcionarles materiales en función de las características que parece que a los bebés les interesa más explorar. [28]

    En la Figura \(\PageIndex{17}\) a continuación, se pueden ver los objetos que pueden manipular: A) tubo de cartón; B) pinza de madera para tender la ropa; C) tapa de frasco de metal; D) tapa de botella de plástico; E) corcho; F) rulos de plástico; G) aro de madera. Al examinar los objetos, analice qué objetos serían los más adecuados para las diferentes capacidades de prensión de los bebés. Para los bebés que utilizan la prensión dígito palmar, ¿qué objetos sería mejor compartir con ellos? Para los bebés que utilizan la prensión en pinza, ¿qué objetos sería mejor compartir con ellos? ¿De qué manera las propiedades físicas de cada objeto pueden cambiar la forma en que los niños los exploran?

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    Figura \(\PageIndex{17}\): Diversos objetos que los bebés pueden manipular. ([30])

    Referencias y Fuente de Figuras

    [1] Gonzalez et al., (2019). Do gross and fine motor skills differentially contribute to language outcomes? A systematic review. Frontiers in Psychology, 10, 2670. CC by 4.0

    [2] Imagen de krakenimages en Unsplash.

    [3] El documento “Developmental Milestones” de los CDC es de dominio público.

    [4] La imagen de la OMS es de dominio público.

    [5] Sato & Tudella (2018). Influence of sitting positions and level of trunk control during reaching movements in late preterm and full-term infants. Frontiers in Pediatrics, 6, 185. CC by 4.0

    [6] Imagen de Juan Encalada en Unsplash.

    [7] Imagen de julio andres rosario ortiz en Unsplash.

    [8] Imagen adaptada de Franchak et al., (2021) A contactless method for measuring full-day, naturalistic motor behavior using wearable inertial sensors. Frontiers in Psychology, 4632. CC by 4.0

    [9] Yamamoto et al., (2021). The applied ability in infant crawling and the importance of prone motor experience for subsequent development. Preprint. CC by 4.0

    [10] Imagen de Xiong et al., (2021). Measurement and analysis of human infant crawling for rehabilitation: A narrative review. Frontiers in Neurology, 1747. CC by 4.0

    [11] Imagen adaptada de Yamamoto et al., (2021). The applied ability in infant crawling and the importance of prone motor experience for subsequent development. Preprint. CC by 4.0

    [12] “Babies need tummy time!” del NICHD es de dominio público.

    [13] La imagen de Minnie Zhou está en Unsplash.

    [14] Thurman & Corbetta (2019). Changes in posture and interactive behaviors as infants progress from sitting to walking: a longitudinal study. Frontiers in Psychology, 10, 822. CC by 4.0

    [15] Imagen de Minnie Zhou en Unsplash.

    [16] Imagen de Jen Theodore en Unsplash.

    [17] Sando (2019). The physical indoor environment in ECEC settings: Children’s well-being and physical activity. European Early Childhood Education Research Journal, 27(4), 506-519. CC by 4.0

    [18] Stanton-Chapman & Schmidt (2021). How do the children play? The influence of playground type on children’s play styles. Frontiers in Psychology, 4337. CC by 4.0

    [19] Imagen de Todd LaMarr con licencia CC by 4.0

    [20] La imagen de la OMS es de dominio público.

    [21] Imagen de Todd LaMarr con licencia CC by 4.0

    [22] “Child Growth and Development” por College of the Canyons, Jennifer Paris, Antoinette Ricardo y Dawn Rymond se utiliza bajo CC BY 4.0.

    [23] Chinn et al., (2019). Development of infant reaching strategies to tactile targets on the face. Frontiers in Psychology, 10, 9. CC by 4.0

    [24] Rachwani et al., (2015). The development of trunk control and its relation to reaching in infancy: A longitudinal study. Frontiers in Human Neuroscience, 9, 94. CC by 4.0

    [25] La imagen del CDC es de dominio público.

    [26] Anekar & Bordoni (2020). Palmar grasp reflex. StatPearls. CC by 4.0

    [27] Las imágenes adaptadas de Unsplash, Pixabay y los CDC son todas de dominio público.

    [28] Kaur et al., (2015). Atypical object exploration in infants at-risk for autism during the first year of life. Frontiers in Psychology, 6, 798. CC by 4.0

    [29] Assortment of wooden objects by Todd LaMarr is licensed under CC by 4.0

    [30] Various manipulative objects de Todd LaMarr con licencia bajo CC by 4.0


    6.6: Desarrollo de la motricidad gruesa y fina is shared under a not declared license and was authored, remixed, and/or curated by LibreTexts.