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Social Sci LibreTexts

12.7: Teoría ampliada del imán de la lengua materna (NLM-e)

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    Teoría del imán de la lengua materna para la adquisición del lenguaje

    Los niños pequeños nacen preparados para aprender su lengua o lenguas maternas rápido y con relativa facilidad, y se desarrolla de una manera similar, con independencia de la cultura o de la lengua. De este modo, los bebés son “ciudadanos del mundo” (Kuhl, 2004) porque son capaces de distinguir fonéticamente los sonidos de todas las lenguas del mundo y de aprender cualquier lengua a la que se los exponga. La fonética estudia cómo se producen los sonidos de una lengua y cómo suenan realmente. Los niños son muy buenos para notar las diferencias fonéticas y pueden distinguir todo tipo de sonidos de muchas lenguas distintas. Pero esta habilidad cambia en el primer año de vida. Para adquirir una lengua, los bebés deben ser capaces de descubrir qué distinciones fonéticas específicas se utilizarán en su lengua materna. La capacidad temprana de los bebés para distinguir fonéticamente los sonidos de las distintas lenguas empieza a disminuir a medida que la exposición repetida a la lengua materna hace que los bebés se conviertan en “oyentes ligados a la cultura”; ahora son solo capaces de distinguir los sonidos de su lengua materna (Kuhl, 2004). Por ejemplo, a los seis meses de vida, los bebés que aprenden inglés tienen entre un 80 y un 90 % de éxito a la hora de notar las diferencias fonéticas en inglés, en hindi y en salish (Werker & Tees, 1984). Pero a los diez meses, su nivel de éxito se reduce a un 50 % o a un 60 %, y cuando tienen un año, solo tienen un 10 % o un 20 % de éxito al captar las diferencias fonéticas en hindi y salish. La teoría ampliada del imán de la lengua materna (Native Language Magnet Theory Expanded, NLM-e) explica la disminución de la percepción del habla infantil y el posterior aumento de sus capacidades lingüísticas nativas. [1] [2]

    La NLM-e propone que la capacidad universal de percepción temprana del habla de los niños pequeños disminuye con la experiencia lingüística a medida que el cerebro se compromete a nivel neuronal con la lengua materna del niño, lo que permite el proceso de adquisición del lenguaje. Hay cinco principios básicos de la NLM-e (Kuhl et al., 2008):

    Los patrones direccionales y el lenguaje dirigido a los bebés son formas de cambio.

    Para comprender el lenguaje, los bebés tienen que adquirir primero el inventario de sonidos de una lengua determinada, es decir, aprender cuántos y cuáles sonidos del habla son unidades funcionalmente distintas. Cuando un cuidador habla con un bebé, lo que este oye es una larga cadena de sonidos lingüísticos continuos. ¿Cómo aprende el bebé las palabras individuales dentro de un flujo del habla? Uno de los mecanismos que utilizan es el aprendizaje direccional, que consiste en aprender escuchando simplemente las direcciones de la frecuencia de los sonidos del habla en el lenguaje. Las distintas lenguas tienen diferentes patrones direccionales del sonido, ya que es probable que algunos sonidos se escuchen juntos más frecuentemente que otros. Los bebés de tan solo dos meses de vida perciben los patrones direccionales del sonido en el lenguaje (Maye, Werker y Gerken, 2002; Wanrooij, Boersma y van Zuijen, 2014). Ya que las investigaciones indican que el aprendizaje direccional es uno de los mecanismos por los que los bebés comienzan a adquirir los fonemas de su lengua materna, según la NLM-e, es una importante forma de cambio. [3] Cuando los cuidadores adultos hablan con bebés y niños pequeños, suelen utilizar un estilo de habla diferente, muchas veces se denomina el “habla dirigida al bebé”, que implica un tono de voz más alto, un rango de tonos más amplio y pausas más largas entre las palabras (Fernald et al.,1989; Outters et al., 2020). Para los bebés, al nacer es mejor escuchar el habla dirigida hacia ellos que el habla dirigida hacia adultos (Cooper y Aslin, 1990), y lo mismo ocurre en la infancia (Fernald, 1985; Werker y McLeod, 1989). En contraste con lo que les ocurre con el habla dirigida hacia adultos, cuando los bebés escuchan el habla dirigida hacia ellos, tienen una mayor capacidad de distinguir los sonidos del habla (Karzon, 1985; Trainor & Desjardins, 2002), segmentan las palabras del habla continua de manera más eficiente (Thiessen, Hill & Saffran, 2005), demuestran una mejor memoria a largo plazo para recordar palabras (Singh et al., 2009) y aprenden palabras nuevas con más efectividad (Graf Estes & Hurley, 2013; Ma et al., 2011). Por lo tanto, la NLM-e propone que el habla dirigida hacia el bebé es una forma de cambio, ya que los ayuda a diferenciar fonéticamente los sonidos del lenguaje, así como a adquirir su lengua materna. [4] [5]

    La exposición al lenguaje produce un esfuerzo neuronal que afecta a su futuro aprendizaje.

    Los adultos que escucharon o hablaron una lengua extranjera durante la infancia tienen mejores capacidades de percepción y producción cuando vuelven a aprender ese idioma más adelante. Así pues, al exponerse a un idioma durante el primer año de vida, los bebés que lo aprenden reciben un beneficio duradero, ya que la exposición a un idioma en la infancia conduce a un esfuerzo neuronal. Además, los beneficios de la exposición temprana a la lengua extranjera comienzan a observarse casi de inmediato. Por ejemplo, las capacidades de percepción del habla de los bebés cambian con tan solo cinco horas de exposición a una segunda lengua (Kuhl et al., 2003; Conboy & Kuhl, 2011) y siguen siendo distintas incluso un mes después de no haber estado expuestos a esa lengua (Sundara et al., 2020). [6]

    La interacción social influye en el aprendizaje temprano del lenguaje a nivel fonético.

    En una serie de estudios, Kuhl y sus colegas demostraron la importancia de la interacción social en el aprendizaje fonético. Al exponer a bebés monolingües en inglés al chino mandarín por medio de una “situación en vivo” (el investigador interactuaba directamente con el bebé durante el aprendizaje) los bebés demostraron una comprensión fonética de la lengua extranjera; sin embargo, al exponerse al chino mandarín por medio de un video no llegaron al aprendizaje fonético(Kuhl, Tsao & Liu, 2003).

    Cuando estos mismos videos de chino mandarín se les mostraron a los bebés en un dispositivo de pantalla táctil interactiva, se produjo un mayor aprendizaje fonético para los bebés que estaban de a dos, en comparación a los que no tenían pareja social (Lytle, García-Sierra & Kuhl, 2018). Esta línea de investigación demuestra la importancia que tienen las interacciones sociales en el aprendizaje del lenguaje a nivel fonético. [7]

    La percepción temprana del habla predice el desarrollo del lenguaje.

    La NLM-e plantea que las capacidades de percepción del lenguaje en las primeras etapas (como la percepción fonética) están relacionadas con las capacidades lingüísticas posteriores. De hecho, las investigaciones han demostrado esta conexión. La capacidad de percepción del habla de los bebés de seis meses se relaciona, de manera longitudinal, con el desarrollo del lenguaje a los 13, 16 y 24 meses (Tsao, Liu & Kuhl, 2004). En investigaciones más recientes se ha descubierto que esta asociación perdura durante la primera infancia, ya que los bebés de 11 meses con más capacidades de percepción del habla demostraron mayores capacidades gramaticales a los seis años (Zhao et al., 2021).

    La relación entre la percepción y la producción se forma en el desarrollo.

    Las capacidades tempranas de percepción fonética están relacionadas con las capacidades de producción del lenguaje que se dan más adelante (Zhao et al., 2021). La relación entre la percepción y la producción del lenguaje se construye por medio de las experiencias de exposición al lenguaje y las vocalizaciones de los bebés. Mediante la exposición al lenguaje, los bebés crean mapas mentales para representar los sonidos específicos de su lengua materna. Mediante la vocalización, los bebés conectan las propiedades articulatorias que usan para crear diversos sonidos con los que se oyen producir, y luego lo conectan con los sonidos del lenguaje que han elaborado a partir de la exposición al lenguaje de los adultos. Esta perspectiva del desarrollo de la adquisición del lenguaje indica que la percepción temprana del lenguaje es fundamental y que la producción de este se basa en las capacidades perceptivas.

    Referencias y Fuente de Figuras

    [1] Psycholinguistics/Theories and Models of Language Acquisition. CC BY-SA 3.0. https://en.wikiversity.org/wiki/Psycholinguistics/Theories_and_Models_of_Language_Acquisition#cite_note- A_Linguistic_Introduction-8

    [2] Essentials of Linguistics de Catherine Anderson tiene licencia CC by 4.0.

    [3] Chládková, K., & Šimáčková, Š. (2021). Distributional learning of speech sounds: An exploratory study into the effects of prior language experience. Language Learning, 71(1), 131-161. CC by 4.0.

    [4] Outters, V., Schreiner, M. S., Behne, T., & Mani, N. (2020). Maternal input and infants’ response to infant‐directed speech. Infancy, 25(4), 478-499. CC by 4.0.

    [5] Byers-Heinlein et al., (2021). A MultilabStudy of Bilingual Infants: Exploring the Preference for Infant-Directed Speech. Advances in Methods and Practices in Psychological Science, 4(1), 2515245920974622. CC by 4.0.

    [6] Sundara, M., Ward, N., Conboy, B., & Kuhl, P. K. (2020). Exposure to a second language in infancy alters speech production. Bilingualism: Language and Cognition, 23(5), 978-991. CC by 4.0.

    [7] Li, P., & Jeong, H. (2020). The social brain of language: grounding second language learning in social interaction. Science of Learning, 5(1), 1-9. CC by 4.0.


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